HISTORIA DE UNAS VACACIONES EN TOKIO (IV)

Como os comenté en la anterior entrega de Historias de unas vacaciones en Tokio después de comprobar las enormes colas que había para subir al edificio Fuji TV nos dirigimos hasta el otro extremo del paso elevado, donde encontramos el Divercity Tokio Plaza, uno de los mayores centros de ocio de Tokio. Aquí es donde pudimos ver el Gundam gigante, una figura de 18 metros de alto que representa al famoso personaje de anime. Situada en una de las entradas del Divercity nos ofreció su espectáculo particular, como hace a cada hora en punto.

Gundam Gigante de Odaiba
Gundam Gigante de Odaiba

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HISTORIA DE UNAS VACACIONES EN TOKIO (III)

En nuestro tercer día en Tokio tomamos la línea JR Yamanote hasta Shinjuku y allí la línea Yurikamome que nos llevaría hasta Odaiba, una isla artifical situada en la bahía de Tokio en la cual se encuentran edificios de oficinas de importantes empresas y también diversos centros de ocio.

El Yurikamome es una especie de monorraíl automático, sí, habéis leído bien, automático, que funciona sin conductor, en el que te puedes poner a la cabeza del tren y hacer fotos durante el trayecto. Seguro que las fotos salen estupendas pero, desgraciadamente, no pudimos comprobarlo porque el tren estaba repleto de gente e hicimos todo el viaje prácticamente enlatados.

Nos bajamos en la parada anterior al comienzo del puente Rainbow porque queríamos cruzarlo a pie, como ya habíamos hecho en el viaje del 2009. El puente tiene una longitud aproximada de 1,5 Km, conecta el barrio de Shinabashi con Odaiba y es espectacular. Fue una lástima que el tiempo no acompañara ya que había mucha bruma y las vistas desde el puente quedaban un poco “borrosas” como podéis apreciar en las fotos.

Cartel del Puente Rainbow
Cartel del Puente Rainbow

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HISTORIA DE UNAS VACACIONES EN TOKIO (II)

HISTORIA DE UNAS VACACIONES EN TOKIO (II)

Era nuestro segundo día de viaje, el primero completo en Tokio. Nos levantamos a las 8 de la mañana ya que el período de desayuno en el hotel acababa a las 9:30 h.

El desayuno era tipo buffet occidental, con salchichas, ensaladilla, algo de bollería y pan de molde para hacer tostadas, yogurt, mantequilla, mermelada, etc, aunque también había algunas cosas típicas de Japón como arroz blanco, sopa de miso y algunas verduras digamos que un poco “raras”. Eso sí, lo primero que se acababa siempre era el zumo de naranja, ya que en bebidas si que estaba bastante escasa la cosa: café, leche, zumo de naranja y agua eran las opciones. Así que el zumo volaba y tenías que esperar a que una señora lo repusiera. Eso sí, cuando avisabas que no había zumo la señora iba corriendo (literalmente) a rellenar la jarra.

De las pocas cosas que se le podrían reprochar al hotel era que la sala donde estaba la comida era muy pequeña. En el espacio entre las dos mesas no cabían 2 personas, con lo cual había que esperar a que una persona saliera de allí para poder entrar a coger la comida. Y claro, se acumulaba mucha gente. En cambio el comedor era muy amplio y no tuvimos problema ningún día en encontrar mesa libre.

Una vez desayunados nos dirigimos hacia la estación de Okachimachi, y es que la línea JR Yamanote, al ser circular, pasa por prácticamente todos los lugares importantes de la ciudad.

Andén en la Estación de Okachimachi
Andén en la Estación de Okachimachi

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HISTORIA DE UNAS VACACIONES EN TOKIO (I)

El pasado mes de Febrero, como el que no quiere la cosa, les comenté a mis amigos Raúl y Jose que los vuelos a Tokio con la compañía Aeroflot de Rusia estaban bastante baratos. Para qué les dije nada, jaja. A los pocos días, y tras informarnos un poco de cómo era esta aerolínea, teníamos comprados los billetes y reservado un hotel en Tokio. Así comenzaba lo que sería nuestra segunda (bueno, para Jose iba a ser la tercera) visita al país nipón.

El día 10 de agosto, a eso de las 11 de la mañana nuestro avión aterrizaba en el aeropuerto de Narita, Tokio. Tengo que decir que el vuelo en Aeroflot no estuvo nada mal, teniendo en cuenta la diferencia de precio con respecto a otras compañías aéreas que vuelan a Japón (más o menos entre un 35 y un 40% más barato). Vuelo Barcelona – Moscú de 4 horas y media y Moscú – Tokio de unas 10 horas. En total prácticamente 15 horas de vuelo que, naturalmente, se hacen pesadas, muy pesadas, pero que, al menos para mí, merecen la pena.

Lo primero que hicimos después de recoger nuestras maletas fue buscar la oficina del Skyliner, el tren que nos llevaría desde el aeropuerto hasta la estación de Ueno. Son unos 45 minutos de trayecto y el billete nos costó unos 2100 yenes con asiento reservado.

Esperando el Skyliner
Esperando el Skyliner

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